El plan para una Unión Monetaria de América del Norte presentado en este estudio está diseñado para incluir a Canadá, Estados Unidos y México. Bajo el plan propuesto, los billetes y monedas en circulación de la nueva unidad monetaria, llamada tentativamente “Amero”, llevará sus símbolos propios en un lado y los emblemas nacionales de cada país en el otro, para conservar así símbolos importantes de la identidad nacional. La conversión de las respectivas monedas nacionales a ameros se determinará a un tipo de cambio que deje inalterado el ingreso real de cada país, su riqueza y su competitividad internacional prevalecientes al momento de la conversión.
El Banco Central de América del Norte, al igual que el Banco Central Europeo, tendrá una constitución que sólo lo hará responsable del mantenimiento de la estabilidad de los precios y no del pleno empleo de la mano de obra. Los tres países en la unión tendrán representantes en los cuerpos directivos del Banco en proporción a su tamaño relativo, en términos de algún promedio ponderado de población e ingreso nacional, con ponderadores que se determinarían mediante negociación entre las partes. Cada país recibirá las utilidades correspondientes a la emisión de ameros que use en sus respectivas economías.
El comercio entre los miembros de la unión monetaria se verá acicateado por la eliminación de los costos de transacción y de los riesgos implícitos en el intercambio de divisas. Los proponentes ofrecen mayor estabilidad en los precios y, algo muy importante, las tasas de interés bajarán en Canadá aproximadamente en un punto porcentual y en México mucho más.
jueves 6 de noviembre de 2008
Simbolo del Amero
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