Las ganancias en la eficiencia económica de los países miembros descritas, deben sopesarse frente a las posibles pérdidas en su desempeño macroeconómico. Es previsible, sin embargo, que tales desventajas sean pequeñas o inexistentes. El tipo de cambio flexible no ha traído a Canadá los beneficios macroeconómicos que prometieron quienes propusieron esa política. La tasa de desempleo sigue siendo elevada y el crecimiento económico ha sido lento. La evolución del pensamiento económico y la experiencia empírica acumulada en muchos países han mostrado que los “ajustes finos” en materia económica han fracasado bajo el régimen de tipo de cambio flotante. Por su parte, la mayor flexibilidad en el mercado laboral, esencial para amortiguar choques económicos, disminuyó por la mera existencia del tipo de cambio flotante. La protección temporal le dio a los productores y trabajadores por medio de la depreciación cambiaria, generó ineficiencias muy parecidas a las produjeron en el pasado la protección temporal otorgada mediante aranceles. En el caso de México, el tipo de cambio flotante adoptado desde 1995 ha funcionado sorprendentemente bien respecto a las pesimistas perspectivas que se tenían, pero prevalece una inflación más elevada que en Estados Unidos, de alrededor de 5 por ciento en el 2008, con tasas de interés que se mantienen en el 8.25 por ciento.
Los Estados Unidos tienen menos beneficios potenciales de una unión monetaria de lo que ganarían Canadá y México, pero habrá dividendos no despreciables. Una unión monetaria como la descrita reducirá la amenaza de que el dólar estadounidense pierda su preponderancia en caso que el euro desplace al dólar en el resto del mundo, lo que por el momento parece más bien remoto, pero puede ocurrir más adelante. Además, los Estados Unidos se beneficiarán al tener países más estables y prósperos como vecinos. Cuando los Estados Unidos se unieron a organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el Tratado de Libre Comercio América del norte (TLCAN), las ganancias obtenidas en materia económica y política compensaron con creces la modesta pérdida de soberanía que conllevó su adhesión. En esta misma tradición, los Estados Unidos bien pueden encontrar que vale la pena sumarse a la unión monetaria propuesta.
jueves 6 de noviembre de 2008
Efectividad economica del Amero
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